Hay algo que frena a muchas personas antes de acampar: el miedo a que todo se arruine con la lluvia.
Y no es un miedo exagerado. A muchos les pasa.
En San Luis, una vez, el río se desbordó. El agua avanzó… y varias carpas terminaron inundadas.
Nosotros no.
No porque elegimos el lugar “más lindo”. Sino porque elegimos el lugar correcto.
Ahí entendimos algo clave: acampar bien no es cuestión de suerte… es estrategia.





